Repasando nuestros 10 años. Marzo

Hace unos años, concretamente en 2014 hicimos una de nuestras representaciones más especiales y peculiares: Un Viacrucis por las calles de todo nuestro barrio (Moratalaz) Así que, ¿qué mejor forma de rememorar cómo vivimos eso los teatreros que de mano de su “protagonista”? Cristian interpreto a Jesucristo y nos cuenta cómo fue esta experiencia para él y para el grupo:

“Hoy toca recordar uno de los momentos que guardo con más cariño y ternura en mi corazón, el Viacrucis. En este caso, me tocó interpretar el papel de Jesucristo, ¡Una gran responsabilidad! Cuando te enfrentas a un papel desconocido, o que no es popular, tú puedes darle el enfoque que consideres más apropiado, pero cuando es un personaje conocido desde hace 2000 años del que todo el mundo conoce su historia… la cosa se complica.

La cosa, como todo en teatro, no empezó el día de la actuación, si no que lo que se vivió ese día trajo detrás el trabajo de crear los textos, grabarlo, ver los espacios, conseguir los materiales y estructuras necesarias para poder realizarlo… como siempre, afortunadamente, contamos con mucha gente que prestó su apoyo desinteresadamente para prestaros o ayudarnos a fabricar todo lo necesario. El resultado hacia fuera estuvo claro, una representación fiel de lo que padeció Jesucristo en sus últimas horas de vida humana (incluyendo la flagelación y la crucifixión), pero ¿Qué vimos los actores que estábamos realizando el papel?

Primero a gente, mucha gente que se iba uniendo a medida que íbamos atravesando el barrio…. Más y más gente que supieron respetar el espacio para no perderse nada y dejarnos trabajar. En segundo lugar, emoción…. Realmente nos sentimos como si la obra fuera realidad y vimos como la gente lloraba, apartaba la mirada, miraba expectante el siguiente paso…. En tercer lugar, un respeto que nos sobrecogió, había un silencio y una atención muy rara para ser en la calle y al aire libre…

A parte de todo lo planificado, hubo muestras espontáneas de gente, que entre lágrimas, aplausos y saetas, acompañaron a nuestra compañía. Personalmente, y como Jesucristo, intenté realizar una representación lo más real posible…. Creo que el momento más crítico fueron los latigazos, las caídas y por supuesto, la crucifixión. Todo lo demás se había ensayado, todo lo habíamos visto en espacios cerrados y trabajado…. Pero no ocurrió así con la crucifixión. No sabíamos si aguantaría la cruz, si me caería o cual podría ser el resultado…

La realidad fue que todos esos factores y ese nerviosismo, me hizo estar más activo o colaboró a realizar una interpretación más realista. Por supuesto, en este proyecto estuvimos implicadas muchas personas, no solo del grupo de teatro (sin los que no hubiera sido posible llevarla a cabo), si no sacerdotes, autoridades, policías y otros miembros de nuestra comunidad.

A todos los que participasteis de forma directa o indirecta o fuisteis espectadores, hoy os queremos dar las gracias por el apoyo que sentimos en ese momento y por la confianza que Moratalaz puso en nosotros. A tod@s los que desde nuestro origen habéis apoyado estas y otras iniciativas, gracias.”

 

 

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